Los hijos y felicidad. Una aproximación desde la ciencia

por | Ene 26, 2012 | Artículos, Noticias | 1 Comentario

A veces los chistes fáciles y los chascarrillos sobre el matrimonio son muy recurrentes para alegrar veladas o suavizar reuniones tensas. Todos conocemos a alguien que, de vez en cuando, suelta, como quien no quiere la cosa, un chiste sobre el matrimonio y sus posibles desdichas…

También el refranero recoge un sinfín de sentencias que permiten animar las despedidas de soltero… Para muestra vale cualquier botón: el matrimonio es al amor lo que el vinagre al vino. El tiempo hace que pierda su primer sabor; por cada cien matrimonios, ciento dos arrepentidos; el primer año es difícil, los demás imposibles…

Aunque siempre hemos escuchado que el refranero es muy sabio, la ciencia sociológica, según las últimas investigaciones, está desmontando los dichos populares que usamos de forma tan habitual. Se podría decir, por un lado, que aquellas cuestiones más superficiales y las anécdotas jocosas invitan a construir frases fáciles y recurrentes y, por otro, que la mayoría de las personas, en el fondo, somos conscientes de que hay asuntos que realmente valen la pena.

En este sentido, un equipo de sociólogos coordinados desde la Universidad de Virginia publicó el pasado mes de diciembre un estudio titulado “When baby makes three”. El subtítulo lo aclara: cómo el ser padre da sentido a la vida y cómo el matrimonio hace sostenible la paternidad. Del informe de 116 páginas he extraído el siguiente gráfico, del que luego he realizado diversas comprobaciones.

El predictor de felicidad, expresado en tanto por ciento, ha sido ajustado atendiendo a las condiciones de edad, educación, procedencia y raza, según aclaran los autores del estudio.

PRIMER ANÁLISIS
Partiendo del gráfico anterior procedo a sumar grados de felicidad de varones y mujeres según estado civil y, a continuación, hallo la diferencia entre los que tienen hijos y los que no los tienen. De ahí se obtiene un segundo indicador. Este es el gráfico del resultado:

Se observa que no existe desigualdad en el grado de felicidad entre aquellos matrimonios con descendencia y los que no la tienen. Ahora bien, existe diferencia en el caso de las parejas de hecho, aquellas que conviven sin ningún tipo de formalidad administrativa. Los hijos, en este contexto, aportan a las personas que optan por este estilo de vida un mayor grado de felicidad (valor +18). Por el contrario, se descubre insatisfacción en los solteros que tienen cargas familiares (valor -14).

SEGUNDO ANÁLISIS
Y yendo todavía más lejos, me he permitido sumar y comparar los grados de felicidad según el estado civil. Para ello, calculo el sumatorio de todos los indicadores, tanto de varones como de mujeres, en cada uno de los estados civiles. Las distancias entre los nuevos datos son abrumadoras. Este es el gráfico que resulta de los cálculos:

CONCLUSIÓN
El resultado es muy claro. A pesar de los refranes, chistes y chirigotas, los hijos incrementan la felicidad en la vida de los padres y, además, el matrimonio hace que las dificultades de la maternidad y paternidad se sobrelleven mejor.

REFERENCIA

When baby makes tree, Universidad de Virginia, Diciembre de 2011

La Tribuna de Salanca, por José Javier Rodríguez

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