¿Aborto? La hora de atender al progreso científico

por | Ene 30, 2014 | Artículos | 2 Comentarios

echanizEn el debate sobre la reforma de la ley del aborto me ha sorprendido el escaso eco que se le ha brindado a las voces profesionales. Para empezar, es preciso destacar el hecho de que en España la mayoría de los profesionales de la sanidad pública no quieran practicar abortos. Por ese motivo, el 93,5% de los abortos en España se practicaron en clínicas privadas en el año 2012, según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Y es que la mayoría de los profesionales sanitarios entienden que su papel es ayudar a salvar vidas, no eliminarlas.

Como médico he constatado la evidencia de que un feto, entre las 12 y las 14 semanas, ya tiene formados los principales órganos y es capaz de realizar muchas actividades básicas. Como médico tengo claro que estoy ante un ser humano, en su fase de gestación, algo más que el «ser vivo» al que aludía la exministra Bibiana Aído. Como médico sé que ese feto, de entre 12 y 14 semanas, presenta características únicas, distintas a las del padre o de la madre que lo lleva en su seno. Como médico sé que en ocasiones se pueden corregir malformaciones a través de operaciones intrauterinas desde los primeros meses.

Por encima de debates ideológicos o de eslóganes trasnochados, es hora de atender a la ciencia. Es hora de poner el conocimiento que tenemos sobre la vida humana encima de la mesa. Es hora de dar voz a la mayoría de los ginecólogos, para que difundan sus conocimientos al gran público. ¿Por qué las televisiones no divulgan información sobre la formación del feto? ¿Por qué apenas se ofrece a las futuras madres esa información, básica para entender que eliminar un feto no es como eliminar un poco de grasa? ¿Quién teme que se conozcan los últimos avances científicos?

La evolución de la ciencia ha permitido conocer características del feto humano que hace años apenas se intuían. Hoy contamos con una serie de certezas, impensables en otras épocas, que a la mayoría de los profesionales sanitarios nos hacen rechazar cualquier tipo de aborto. Hay muchas personas a las que ese conocimiento les ha hecho reflexionar y adoptar posturas de respeto a la vida. También es verdad que otras, basándose en meros prejuicios ideológicos, ni siquiera atienden los criterios científicos.

Son muchas también las personas con discapacidad, o capacidades diferentes, como ellos prefieren llamarse, que agradecen la reforma de la ley. Saben que el texto de la exministra Aído establecía una patente discriminación, denunciada por la mayoría de las asociaciones de discapacitados integradas en el Cermi (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad). Y saben que la evolución de la ciencia ha permitido mejorar su calidad de vida y que los conocimientos futuros harán que algunos problemas que hace años eran incorregibles, puedan tener solución. No podemos cerrarles las puertas, ni vivir ajenos al progreso de la ciencia.

La reforma de la ley del aborto planteada por el Gobierno es un paso valiente en el respeto a la vida. Pero, ante todo, es una muestra de respeto a los últimos datos científicos sobre la génesis de la vida humana. Todos los que debaten sobre este asunto, a favor o en contra, han pasado antes por esa fase de gestación. Pero no todos parecen conocer, con base científica, esta etapa de su vida.

José Ignacio Echániz, médico, secretario nacional de Sanidad del PP y consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha.

 

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