Familia y Centros Educativos (I) “El currículum del hogar”

por | Sep 15, 2011 | Artículos, Noticias

Comienza el nuevo curso escolar. Es un hecho indiscutible. El verano se acabó y nuestros hijos retoman el camino diario al segundo hogar: la escuela. Hace algún tiempo descubrí una interesante publicación de Sam Redding sobre la relación familia-escuela que deseo compartir en este blog. En ella se ofrecen pautas o “recetas” muy válidas para que nuestros hijos, en el ámbito escolar, tengan éxito humano, social y académico.

La guía ha sido distribuida por la UNESCO y su autor es Sam Redding, director ejecutivo del Instituto de Desarrollo Académico y editor del School community journal. Fue traducida al español por Dra. Raquel-Amaya Martínez González, profesora Titular de Universidad en el Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo. Sus propuestas se inspiran en diversas investigaciones realizadas principalmente en países económicamente avanzados y ofrecen una serie de principios que, aplicados con sensatez y sensibilidad, tienen un carácter universal. Según reconoce Herbert Walber en presentación de la publicación.

Es un folleto breve, unas veintisiete páginas, y se divide en diez capítulos. Hoy ofrezco una síntesis del primero y una atrevida sugerencia al final de post.

El currículum del hogar

En el primer capítulo se analizan aquellos patrones educativos de la vida familiar en el hogar que ayudan a los hijos a tener éxito en la escuela. Así, existen tres áreas de actuación donde se pueden desarrollar una serie de conductas, pautas o recetas, que combinadas, ofrecen un buen referente de “programa de hogar” que genere un buen “clima de familia”.

1.- La primera de estas áreas describe las relaciones padres-hijos que ayudan en la tarea escolar:
las conversaciones diarias sobre hechos cotidianos,
– las expresiones de afecto,
– los comentarios en familia sobre libros, noticias del periódico, revistas, programas de televisión,
– las visitas en familia a bibliotecas, museos, zoos, lugares históricos, actividades culturales,
– y el estímulo para emplear nuevas palabras y para ampliar el vocabulario.

2.- Otra de las áreas de actuación son las rutinas de la vida familiar:
el marcar un tiempo de estudio en casa,
– las rutinas diarias que incluyen tiempo para comer, dormir, jugar, trabajar, estudiar y leer,
el tener un lugar tranquilo para estudiar y leer,
– y el interés de la familia en hobbies, juegos y actividades con valor educativo.

3.- Y, finalmente, se analizan las expectativas familiares y aquellos asuntos que se han de tener controlados:
– el dar prioridad al trabajo escolar y a la lectura sobre ver televisión y actividades de ocio,
el tener expectativas de puntualidad,
– las expectativas de los padres de que los hijos harán las cosas lo mejor que puedan,
– la preocupación por el uso correcto y apropiado del lenguaje,
– el control de los padres sobre el grupo de amigos de sus hijos,
– el control y análisis de los programas de televisión junto a los hijos,
– y el conocimiento de los padres de los progresos del hijo en la escuela y de su crecimiento personal.

Lo que estos investigadores de la educación han demostrado es que existe una correlación entre aquellos niños que llegan al centro escolar preparados (actitudes, hábitos y habilidades) y el aprovechamiento máximo de la labor del profesor en el aula y el rendimiento en el propio contexto escolar. Además, se descubre que, si el escolar tiene esa base, la eficacia del profesor aumenta de forma significativa.

Autoevaluación

Ahora, y sin ningún ánimo de querer generar un panorama desolador de cada uno de nuestros hogares, propongo una revisión práctica y efectiva. Me atrevo a pedirte que releas de nuevo los indicadores que ofrece Sam Redding. A continuación, de cada uno de los apartados, selecciona un solo ítem, el que consideres que en menor grado se practica en el “currículum” de tu hogar. A continuación, durante la próxima semana, trata de llevarlos a la práctica. No te rindas, la educación de los hijos se asemeja a la construcción de un puzle de infinitas piezas. Así, de forma pausada, con paciencia incansable y recolocando, de vez en cuando, aquellas piezas que se han descentrado, ayudamos a nuestros hijos a construir una sólida personalidad.

Web-grafía
REDDING, S. Familias y centros educativos. UNESCO
http://www.ibe.unesco.org/fileadmin/user_upload/archive/publications/EducationalPracticesSeriesPdf/prac02s.pdf

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