La sexualidad que propone el Gobierno para la formación de los jóvenes y adolescentes parece dar por supuesto en nuestra sociedad que sólo existe una forma legítima de educar en sexualidad.
“Hay otra forma de entender la sexualidad, al menos, que es la de quienes piensan en una sexualidad responsable integrada en la formación de la personalidad”
“Las familias españolas no estamos dispuestas a admitir que se imponga a través de la escuela uniformismos ideológicos gubernamentales ni estrategias de salud publica que vienen fracasando desde hace decenas de años”.